Domingo 28 de Mayo 2017 en San Juan, Argentina - Edición N° 2060

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OPINIÓN

(Escribe monseñor Lozano): No siempre dormir te adormece

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo coadjutor de San Juan de Cuyo y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

(Escribe monseñor Lozano): No siempre dormir te adormece
En el Evangelio se nos menciona en dos oportunidades que Dios le hablaba en sueños a San José. O tal vez sería más preciso decir que mientras dormía. La primera ocasión es cuando se entera del embarazo de María, sin que hubieran aún vivido juntos. Estaban comprometidos pero no habían celebrado todavía los ritos nupciales. Nos cuenta San Mateo que "el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados’ ” (Mt. 1, 20-21).

El otro pasaje lo encontramos apenas un poco más adelante, después del nacimiento del niño Jesús en Belén. Nuevamente "un ángel del Señor se apareció en sueños a José, diciendo: ‘Levántate; toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’ ” (Mt. 2,13). Entre una escena y otra habría pasado cerca de un año…

Es interesante pensar en esto. No es casualidad que los Evangelios hayan retenido estos dos momentos entre lo poco que nos traen de la vida de San José. ¿Es que él soñaba despierto? ¿Tenía experiencias místicas? No sabemos con exactitud cómo habrán sido en concreto. Hay mucha sobriedad en los relatos. Pero podemos sí pensar en lo importante que son los sueños que tenemos, porque en ellos puede hablarnos Dios. Cuántos anhelos de paz, libertad, justicia anidan en nuestros corazones. En el Documento Conclusivo de la quinta Conferencia

General de los Obispos de América Latina y El Caribe celebrada en el Santuario de Aparecida (Brasil) se nos dice que "Jesucristo es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la felicidad, la justicia y la belleza. Son las inquietudes que están arraigadas en el corazón de toda persona y que laten en lo más humano de la cultura de los pueblos. Por eso, todo signo auténtico de verdad, bien y belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios” (DA 380). Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, con anhelos de respuestas absolutas. Él sembró en nosotros apertura a la trascendencia. ¿Por qué conformarnos con menos? A veces me da la sensación de estar en medio de una generación que ha claudicado en la persecución de las utopías quedándose con logros parciales.

Muchos hemos leído "El principito” o alguna novela clásica que nos ha conmovido, pero no hemos conseguido más que emociones efímeras. El tiempo que nos acerca a la Noche Buena nos invita a levantar la mirada hacia horizontes de sentido más amplios y lejanos. Los sueños de José pueden ayudarnos en este camino.

Hace poco vi una imagen de unos 30 centímetros de San José durmiendo. Es sumamente expresiva e inspira serenidad y confianza. El Papa tiene una así cerca de su escritorio, y le reza varias veces al día. Ayer nuestro querido Francisco cumplió 80 años de edad. Damos gracias a Dios por su vida y su ministerio, y le pedimos a San José que con la Virgen María lo cuiden con ternura, y le hacemos llegar el regalo de nuestra oración.

Estamos apenas a una semana de la Navidad. En estos días muchos andan a las corridas preparando la cena, los regalos, pensando en cuestiones superficiales, y

con el riesgo de postergar o dejar de lado al que nos invita a la fiesta de su cumpleaños, el Niño Jesús.

Si volvemos la mirada a 2016 años atrás, podemos imaginar muchas cosas sucediendo en el mundo. Yo me imagino a María a punto de dar a luz, tal vez montando un asno, llevado por José, rumbo a Belén. Allí debían inscribirse dando cumplimiento al censo ordenado por el Emperador. Una familia humilde era el centro, y pocos se daban cuenta. Que no se nos escape la oportunidad.

¡Que tengas una Feliz Noche Buena!
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