Domingo 28 de Mayo 2017 en San Juan, Argentina - Edición N° 2060

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Editorial

La margarita que deshoja Ibarra y lo que dice cada pétalo

Todas las opciones concluyen en que debería ser postulante a senador. Si eso ocurre, podría convertir a esa categoría en duelo de titanes. Por Sebastián Saharrea.

Me quiere, no me quiere; me presento no me presento. Ese es el dilema de estos días para Mauricio Ibarra, que justamente por estas horas está perfilando también alguna respuesta.

El campamento massista sanjuanino mira con atención hacia adentro y hacia afuera, como prácticamente todo el universo  político local que entra en tierra de definiciones. A la escudería de Sergio Massa le ocurre lo mismo que en todo el país: se enfrenta a un tablero de tiempos definitorios a nivel existencial, al punto de considerar hipótesis tanto de quedar en la banquina definitivamente como de convertirse en seria opción para cosas grandes.

De sus esfuerzos y puntería de estos días, entonces, depende el futuro de medio término, que concluye en dos años y medio con la convocatoria presidencial, de gobiernos provinciales y casi todas las intendencias del país. Apetitoso anzuelo, que tiene su etapa inaugural en estos comicios de medio término en el que importan los cargos en juego, sí, pero más aún la manera de quedar perfilados para el bueno.

Hacia adentro, el massismo sanjuanino pasa revista de tropa. Y concluye sin demasiado esfuerzo que lo que le queda de las primeras líneas luego del retiro del basualdismo en pleno que decidió apostar por Macri es el rawsino Mauricio Ibarra, más la diputada Florencia Peñaloza, y su estructura partidaria denominada Confe y en la que reporta el diputado Carlos Munizaga. No mucho más más que eso, que no es poco pero que le señala claramente un déficit territorial más allá de Rawson.

Pero antes de tomar sus propias decisiones, entienden que lo más razonable es esperar a que se defina lo que habrá enfrente y la manera en que se resolverán las rencillas de los vecinos. La del oficialismo nacional, entre Basualdo, Colombo y compañía, y el PRO puro encabezado por Cáceres. Y la del oficialismo provincial, en el que aparecen faltas de sintonía entre el espacio del gobernador Uñac y el de su antecesor Gioja.

Desde allí surgirán seguramente datos para su interés que les permitirá calibrar el nivel de su propia excursión electoral. No será lo mismo para nadie si el gobierno nacional –y sus representantes en San Juan- afrontan el tramo electoral con una postura fuerte y una generosa valoración ciudadana, que si no lo tiene. O si hay humo blanco en el oficialismo local, que si no lo hay.

Pero ya es hora de ir mirando hacia sus propias entrañas, para inventariar las herramientas con las que cuentan. Lo que arroja la primera mirada es lo que estamparon en las paredes ellos mismos: Carlos Munizzaga y Florencia Peñaloza aparecen al lado del nombre de Sergio Massa y el signo más. Massa tiene buena imagen en San Juan, pero de allí a traducirlo en un plus electoral hay un largo camino en el medio.

Munizzaga es un joven diputado provincial, que además de eso preside el partido ibarrista. Cara nueva y máxima confianza, un cóctel apetitoso para la vidriera de estos días. Está cantado: tendría que pasar un tornado para que no se convierta en el postulante a diputado nacional por el espacio.

Peñaloza ya es diputada nacional, lugar al que llegó el año pasado como suplente del fallecido líder camionero Enrique Oso Castro. Es obvio: no podrá presentar una postulación para un cargo que ya ocupa y para el que le quedan dos años y medio más de mandato. Es obvio también: ocupará un lugar en la lista de postulantes al Senado.

El asunto acá es determinar si la abogada camionera ocupará el acostumbrado cupo femenino que relega a las féminas al clásico segundo lugar en la lista, o tiene hilo en el carretel para llegar a encabezar la lista. Asociado con esa respuesta aparece el futuro de la máxima figura del espacio, Mauricio Ibarra.

Y más tarde o más temprano, el propio Ibarra deberá sentir en la epidermis la necesidad de subirse al ring, en salvaguarda de su propio interés. Lo que él dice en estos días es que si debiera hacer lo que tiene ganas de hacer, la respuesta es un no rotundo: razones de salud, familiares y hasta de dejar pasar al menos un turno sin salir a la pelea cuerpo a cuerpo, abundan.
Pero a decir verdad, si su interés está puesto en competir por cosas grandes dentro de dos años, con la ilusión de que su postulante nacional Sergio Massa -cuya firma detenta con exclusividad en la representación local- se mantenga en las gateras, no debería desaprovechar esta oportunidad de fajarse en las grandes ligas.

Una franja que promete, si las cosas salen como pintan, como un duelo de pesos pesados. Podrán estar, todo sin concretar pero con claras señales, Roberto Basualdo por el macrismo y Gioja o Rubén Uñac por el PJ provincial (¿Graciela Caselles también?). Y hacia todos ellos, Ibarra tiene especial sensibilidad.  Con Basualdo supo tejer una muy buena relación política y personal, que se disolvió en su primera acepción pero se mantuvo en la segunda. Y hay quienes aún hoy se ilusionan con concretar el sueño de repetir esquema del 2013: todos juntos contra el PJ. 

Hay con Basualdo, si, cierta ganas de revancha no de parte de Ibarra pero sí del massismo: los de Tigre sienten que tiraron juntos hace dos años y lo primero que recibieron fue una desvinculación política del senador para pasar a filas macristas.

Y con Gioja hay bibliotecas enteras sobre una relación que nació hasta con trato familiar cuando el joven Ibarra amaneció en Rawson, siguió a los tumbos cuando en entonces intendente cortó por lo sano con el giojismo, y que incluyó todo tipo a acciones a gran escala desde ambos bandos.

Si ahora Ibarra opta por el camino de la candidatura, podría vérselas con ellos en pleno lance electoral, en el que no estaría nada mal resolver esos tramos inconclusos de su historia. Por sí o por no, deshoja la margarita y extenderá hasta el último día disponible el plazo para hacerlo.

Por descartada podría darse una estación intermedia que se escuchó demasiado en las mesas de café. Que el postulante ibarrista-massista resulte el PRO disidente Martín Turcumán.

Varios enigmas en el medio deberían ir tomando color. Sin ir más lejos, si el líder nacional del espacio Sergio Massa es o no de la partida, un condimento esencial para este estofado en San Juan porque ayudará a decantar el acertijo sobre si el PRO y el kirchnerismo consiguen polarizar la discusión entre ellos, o se les filtra por el medio una tercera vía.

Para mayo, los tiempos previstos para esos movimientos, no falta demasiado.
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